20/12/07

Tristeza


Y, de vez en cuando, la tristeza.
De vez en vez.
No esa tristeza dulce y húmeda
que empaña los cristales en una tarde de invierno.
No.Me refiero a la tristeza que amarga en la lengua.
Hablo de la tristeza que madura
lentamente en el panal del corazón.
Esa que de pronto nos inunda
como la luz de un farol negro.
Como el ladrón que nos aborda
en un recodo del camino.
Amarga.Amarga por lo antigua,
y por lo intensa.
Esa tristeza que quema
como resina vertida en el dolor.
Es, dicen, la tristeza que queda
como pozo del olvido.

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