Con el tiempo llegamos a conocer bien a la persona, su pasado, su presente, sus aficiones, sus gustos, etc. El tiempo proporciona la comprensión de la otra persona. Sin este factor temporal la amistad cojeará inevitablemente. Esta comprensión nos llevará a la confianza. Confianza en lo que dice, y confianza en la persona. Y en este punto la lealtad y la gratitud hacia esa amistad son fundamentales.
En resumidas cuentas podemos afirmar que lo fácil es hacer nuevos amigos, pero mucho más complicado resulta mantenerlos a lo largo de los años. Muchos factores influirán en esto, pero uno muy importante e inevitable es que la persona cambia. Es algo que debemos comprender; conforme el tiempo pasa evolucionamos inevitablemente, y nuestros amigos también. Esa evolución puede crear una distancia, o puede reducirla. Todo dependerá de nosotros.

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